Amor y Feminismo ¿las feministas criticamos al amor?

febrero 14th, 2018 | por laopiniondiaria
Amor y Feminismo ¿las feministas criticamos al amor?
Opiniones
0

(Por: Andrea Sabbatella Idzi para La Opinión Diaria)
¿Por qué las feministas generan tanto ruido en torno a la idea de amor? Es una pregunta que, sabemos, muchxs tienen en su cabeza.
Veamos, ¿qué nos han enseñado sobre “amor”? El diccionario de la RAE, en su segunda acepción, nos lo define como “Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.”
Hasta ahí todo es bello y maravilloso. Entonces ¿por qué las feministas hablamos de amor? ¿qué nos inquieta del amor?
Para comprender esto debemos considerar la educación, y particularmente la de las mujeres. Todo lo que se vive en la sociedad es aprendido y reproducido a través de la educación (formal e informal). Todo, incluso la idea de amor y la forma de amar. Desde muy pequeñxs, y durante toda nuestra vida, desde los cuentos para niñxs, las películas de Disney, las telenovelas, todo lo que nos ha llegado sobre “amor” ha estado estrechamente relacionado con el “sacrificio”. ¿Sacrificarse es amar? Seguramente todxs lo hemos visto retratado en numerosas oportunidades: de a poco aprendimos que “amar” significaba esperar, callar, asentir, aguantar, perdonar, reprimirse. Hemos llegado a asumir que amar era soportar un poco de sufrimiento, un poco de abuso, un poco de control… Llevamos heridas en nuestro interior y ocultamos las agresiones, porque algún día, luego de aguantarlo todo, llegaríamos a ser felices. Cada agresión era un capítulo de nuestra propia historia de amor, porque “el amor todo lo puede, todo lo soporta”…
Pareciera que esta idea de amor tiene sus escollos para todos y todas, entonces ¿por qué las mujeres nos paramos en el centro del escenario y levantamos la voz sobre el amor? La antropóloga y feminista mexicana Marcela Lagarde tiene una conocida afirmación que nos llama la atención, dice que “han puesto al amor en el centro de la vida de las mujeres” ¿es eso cierto? Una escritora estadounidense, anterior a Lagarde, también feminista, llamada Kate Millet, ha dicho que “el amor ha sido el opio de las mujeres”. Con esta afirmación, sostenía que mientras nosotras amábamos, los varones gobernaron el mundo, de modo que nuestro papel era estar en el hogar y ocuparnos de la crianza. Esto nos llevó a que nuestro valor como personas y como mujeres estuviese medido en razón de ser amadas por un hombre. Sin él no tendríamos quien nos mantenga, no tendríamos una posición en la vida social. Todas las demás actividades de la vida social estaban vedadas a nuestras aspiraciones.
Afortunadamente todo eso ha cambiado, hoy las mujeres hemos conquistado el mundo, actuamos en la vida pública y social a la par de los varones y ya no tenemos la “actividad de amar” como el centro de nuestras vidas… ¿esto es así?
Para conocer mejor el panorama en datos fríos, veamos los números del amor: 4 de cada 10 mujeres en el mundo son asesinadas por su pareja o ex pareja hombre (OMS). En la Argentina una mujer es asesinada cada 30 horas, corriendo mayor peligro a manos de su conviviente, novio o cónyuge (Informe de la Asociación Civil La Casa del Encuentro).
Entonces, debemos asumir que aquí hay un problema. ¿las feministas enfrentamos el “amor”? De ninguna manera, enfrentamos una construcción sociocultural que inminentemente tiene resultados fatales; nos oponemos a una idea de “amor”, que se conoce como “amor romántico” ¿qué tiene de malo el amor romántico? Reflexionemos unos instantes.
La idea de amor romántico es una forma de sentir y actuar que nos hace daño. El amor romántico es una escalera que desciende paso tras paso, va corriendo los límites, empieza con un control y una posesión aparentemente inofensivos que se dirigen a la manipulación, luego aparecen las amenazas, cruzan las agresiones psicológicas y físicas, y en ocasiones terminan en la tragedia: el asesinato de las mujeres.
Viéndolo desde esa perspectiva, los celos y la posesión no parecen tan inofensivos. Son prácticas que se instalan en la sociedad y forman parte de nuestro vivir cotidiano. Se llevan muy bien con un sistema de opresión sobre las mujeres, que se denomina patriarcado…
Sin embargo, el amor romántico no es un problema únicamente para las mujeres, sino para otras identidades de una sociedad. Muchas personas se ven excluidas y sienten reprimida o “prohibida” su libertad de amar ¿por qué? El amor romántico tiene una serie de normas, entre las cuales podemos destacar dos: ser heterosexual, y empezar en la juventud. Estas reglas resultan muy útiles para organizar socialmente a la población en pares, porque se basa en la creación de familias y la reproducción del sistema.
Sin embargo, no todas las personas somos iguales, algunas están contentas reproduciendo el sistema, lo cual celebramos, pero hay muchxs otrxs que quedan afuera de esa regla, y esto nos preocupa. Todo lo que está por fuera de la norma es condenado y a veces considerado una aberración: pensemos dos ejemplos que se encuentran excluidos del “amor”. Las personas del mismo sexo que se aman, y las personas de la tercera edad que se aman.
¿Amar a alguien del mismo sexo se considera una aberración? Siguiendo estas reglas sí, porque no cumple con la función reproductiva; y, tachado de inmoral, lleva a que muchas personas tengan prohibido amar. ¿Amar fuera de la edad reproductiva está mal visto? Claramente, siempre fue criticado y despreciado, porque tampoco tienen capacidad reproductora, y esto también lleva a las personas mayores a sentirse excluidas y reprimidas en su libertad de amar.
Hemos tratado de descifrar, entonces, la duda. Pero ahora nosotras, las feministas, queremos plantear un par de preguntas: ¿nos hace bien el amor romántico?, ¿no sería mejor promover el amor propio además del amor en pareja? Y si empezamos a dejar de lado el control, la posesión y los celos?, y ¿por qué no dejamos a las personas que se amen libremente sin juzgarlos ni acusarlos de inmorales, sólo porque no aman según nuestras reglas?
La filósofa y escritora feminista francesa Simone de Beauvoir, sobre esto, ha planteado que “El amor auténtico debería basarse en el reconocimiento recíproco de dos libertades. Cada uno de los amantes se viviría como sí mismo y como otro; ninguno renunciaría a su transcendencia, ninguno se mutilaría, ambos desvelarían juntos unos valores y unos fines” ¿qué les parece si ponemos en práctica el consejo de Simone? ¡Feliz día de lxs enamoradxs!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *