El futuro recién comienza

agosto 14th, 2018 | por laopiniondiaria
El futuro recién comienza
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(Por: Andrea Sabbatella Idzi para La Opinión Diaria)

En tiempos en que se encendían las pasiones por la Revolución Francesa, acontecimiento que derribó al antiguo régimen, allá por finales del siglo XVIII, hubo un pensador de origen británico, Edmund Burke, que acusaba a los involucrados en tal levantamiento de ser un sector “minoritario, conspirativo e ignorante”, y que sus acciones y propuestas constituían un “peligro a la moralidad”. Este personaje fue nada menos que el fundador del pensamiento conservador: dio nombre a un razonamiento que defiende los valores tradicionales y arremete contra todo viento de vocación vanguardista, viéndose amenazado y victimizado por esas turbas que quieren cambiarlo todo y poner patas arriba el mundo tal como lo vivimos. Incluso este pensador creía que, si un cambio era necesario, debían darse de modo pausado y escalonadamente. Pero no hubo escalonamiento con los 38 votos del Senado argentino contra el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, el pasado 8 de agosto. Pocas dudas hay de que sus discursos reprodujeron ideas bastante conservadoras, pero todos estamos de acuerdo en que negaron y censuraron esta ventisca de transformación social que hemos visto volcado masivamente en la vida de los argentinos, los últimos meses.

Transformar la realidad

La contienda por el aborto legal, seguro y gratuito que se vivió en las calles, en las redes y en el Congreso puso de manifiesto una realidad que pocos son capaces de advertir pero menos lo quieren asumir: una fresca brisa de transformación social de valores se opone al tradicionalismo y sus viejas estructuras de pensamiento basados en la familia, la mujer madre, la supremacía del patriarcado y la división de roles en virtud de un binarismo sexual.

El eslógan que propone “salvar a las dos vidas” y el argumento -el más lúcido conocido- de oponerse a “la legalización del asesinato” denota que quienes lo vierten, tienen concepciones tradicionales y conservadoras, que propugnan la conservación de la familia, pero sobre todo del rol sumiso y maternal de las mujeres. Todavía permanecen entendiendo la realidad desde un paradigma propio de otras épocas. Le sirve al esquema patriarcal, por que se desentiende o es ciego a la voluntad de la mujer: pretenden una voluntad inexistente y reprimida. Creen que dicha voluntad, en caso de que existiera, debiera ser suprimida y abatida por un supuesto interés prioritario. Interés este que no es tanto “la vida del embrión” sino la subsistencia de tales valoraciones morales y patriarcales, la inserción de un lugar privado y pasivo de aceptación y docilidad contra sus propios deseos. Lugar del cual lejos están sus pares varones, ya que ellos en esa misma situación de verse ante un nacimiento, pueden elegir la opción de rechazarlo siendo fieles a sus deseos. La única solicitud que le hace la sociedad (y no en todos los casos) es el depósito de una cuota mensual en el banco, actividad esta que nada tiene que ver con el cuidado, la educación y la relación afectiva de un hijo. Esta realidad es resultado evidente y claro de una estructura que privilegia a los varones por sobre las mujeres, y que les quita a éstas últimas todo espacio de decisión, por más que este espacio sea su propia vida y su propio cuerpo.

Una lucha más del movimiento feminista que se multiplicó

La Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito apareció con esa denominación en el año 2006, en el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, Santa Fe. Primeramente vencieron la incomprensión por parte de algunos sectores que derivó en una resistencia dentro del propio movimiento feminista, y desde allí empezaron a recorrer un camino a través de debates, charlas, ponencias y propuestas a lo largo de todo el país y la región, sobre todo en los encuentros nacionales de mujeres que se realizan todos los años.
La fingida “habilitación al debate” del presidente Macri, con expectativas no logradas de blindar otros conflictos sociales que se están dando en la sociedad argentina, significó la puesta en marcha más enérgica de todos estos años, de militancia por la legalización del aborto, dentro y fuera del movimiento de mujeres. Esta movilización representó una subida aritmética de contagios sobre todo en el orden de la juventud, los partidos y organizaciones progresistas y/o de izquierda, y espacios desde donde se impulsan todas las definiciones más provocadoras que rompen moldes instituidos. Esta explosión de militancia, que se caracterizó por el uso del color y la bandera que se determinó allá por el 2006 en Rosario (el verde, el pañuelo triangular y el lema que en él figura), repercutió en todos los hogares, escuelas, lugares de trabajo y universidades, destapando algo que ya estaba antes en cada uno: un razonamiento más conservador, o más favorable al derecho de las mujeres.

Los “amenazados” reaccionaron

Fue entonces cuando algunos espacios se vieron amenazados, empezaron a verse victimizados por estas mujeres que quieren igualdad -nada que no hayamos visto ya en otros escenarios-, con lo cual se fortalecieron algunas consignas cargadas de dramatismo para oponerse a la campaña: la “vida del bebito”, imágenes de abortos clandestinos o espontáneos en las redes, anuncios del fin de la natalidad o de la familia, pánico por el supuesto “libertinaje irresponsable” de mujeres. Todas consignas estas muy cargadas de desinformación, incomprensión y aturdimiento falaz. Fue un choque que vivimos todos, directa o indirectamente.

La propuesta de ley avanzó hasta la cámara alta, pero fueron más quienes apostaron a que nada cambie, y todo permanezca como antes. Estos senadores han argumentado valoraciones morales, religiosas, han reproducido las falsas alarmas antes descritas y han criticado puntillosa y severamente el proyecto de ley, como excusa para rechazarlo. Es también evidente que muchos de ellos tienen o tuvieron vinculaciones, curiosamente, con sectores reaccionarios, conservadores, de la Iglesia católica u otras confesiones que siempre se oponen a todo avance en materia de derechos de las mujeres.

Una oportunidad perdida para avanzar en los derechos de las mujeres

De esta manera caracterizaron desde la ONU, en un documento firmado por la croata Ivana Radacic, presidenta del Grupo de Trabajo sobre discriminación de la mujer en la legislación y en la práctica, al enterarse del rechazo al proyecto de Interrupción Legal del Embarazo en el Senado argentino. “Las y los legisladores de la Cámara alta resguardaron la continuación de un legado arcaico basado en una doctrina religiosa que incorpora estereotipos dañinos sobre los roles de las mujeres en la familia y en la sociedad, que son intrínsecamente discriminatorios y opresivos para las mujeres” sostuvieron, con datos sobre la disminución de los abortos inseguros en los países en donde finalmente se legalizó.

La lucha por los derechos de las mujeres ha conseguido y viene teniendo hace mucho tiempo la producción de innumerables informes, recomendaciones y estudios en base a tratados internacionales que se crearon en el seno de las Naciones Unidas. No son pocos los informes que alertan sobre la morbimortalidad de las gestantes, de los casos inaceptables de niñas embarazadas (situaciones que además son de abuso sexual), peticionando que tanto legisladores como personal de salud se comprometan en despenalizar la interrupción del embarazo y lo garanticen de manera segura.

Esto recién empieza

Después del rechazo, ya se está barajando la posibilidad de un proyecto de despenalización del aborto dentro del primer trimestre, como modificación al artículo 86 del Código Penal. La abogada tucumana Soledad Deza, integrante de la Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito e integrante de la comisión redactora del proyecto IVE, indicó que esto “sería un adelanto, si bien no es la totalidad del proyecto de la campaña”. Pero además advirtió que irán contra todo intento de condicionamiento o requisitoria para acceder al derecho, como las autorizaciones judiciales o la subordinación a engorrosos requisitos, lo que calificó de “inaceptable”.

Todo movimiento o colectivo que persiste en la conquista de sus derechos, tarde o temprano termina venciendo. Cuando el ser humano percibe en lo más íntimo de su consciencia que tiene ciertas libertades, no hay leyes prohibitivas ni sanciones que le detengan. Es por ello que las mujeres se vuelcan con el cuerpo a las calles, en sus hogares y en todos los espacios, contra todo tipo de consecuencias y disciplinamientos. Las que participan en cada una de las luchas son las mujeres que no se conforman con reproducir un sólo destino en la sociedad y verse obligadas a cumplir con deseos ajenos a los suyos propios. Estas son las mujeres que se enfrentan contra los sectores que repetidamente demonizan su emancipación, al tiempo que divinizan su obediencia y enaltecen su sumisión.

La lucha por el Aborto Legal y seguro es la lucha por la empatía, la comprensión de múltiples realidades, por el acompañamiento del deseo de las mujeres en sus proyectos de vida. Estos proyectos pueden ser diversos, desafiantes, más o menos discordantes con las pretensiones del patriarcado, pero nunca pueden ser restringidos y coartados, porque de eso modo la libertad de la mujer y su paridad con el varón no sería tal. La Campaña por la legalización del aborto no es una pieza aislada y sola, es una cuenta pendiente en un largo andar del movimiento feminista.

Haber festejado el rechazo del proyecto en el Senado es un acto infructuoso y vano. Estas mujeres, jóvenes, personas con identidades disidentes, trans, no binaries, personas en proceso de deconstrucción y varones aliados seguirán “molestando” irremediablemente. Seguiremos siendo sacudidos por mareas verdes y de todos los colores, hasta que “caiga el patriarcado”.

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