Como se construyó el mito de los Reyes Magos

enero 6th, 2018 | por laopiniondiaria

(Investigación por: Alejandro Ojeda)
La mayoría de las leyendas, versiones e inclusive la Biblia fueron hechas en la Edad Media, época de mayor dominio y poderío de la Iglesia Cristiana, entre los Siglos V y XVI, época en la que fueron impuestos los dogmas que muchos se conocen hasta hoy, donde nadie se atrevía a cuestionar las historias. Inclusive la misma Biblia fue “armada” y “escrita” en esta época, según la conveniencia de la Iglesia.
Conocé los mitos que existen alrededor de los tres reyes magos.

Cuenta la historia que durante el nacimiento del niño Jesús en un pesebre en Belén, tres reyes extranjeros llegaron montados en camellos, a entregarle tres regalos de gran riqueza simbólica: Oro, incienso y mirra. Sin embargo, existen investigadores y personas que dicen que la historia es un diferente.

No fueron tres, ni reyes. En el evangelio Bíblico de San Mateo, se menciona que en la época de Herodes llegaron a Jerusalén unos magos a preguntar por el rey de los judíos que acababa de nacer, pero nunca señaló que fueran tres, ni reyes, sólo que venían de algún lugar al Oriente de Israel, hoy de la zona de Irán e Irak.
La palabra mago deriva de magusàioi, así se llamaba a los que practicaban adivinación y astrología, integrantes de Magû, seguidores de Zaratustra, que congregaba las prácticas mágicas del mundo persa. Los magusàioi peregrinaban a lo largo de la región sirio-mesopotámica vendiendo predicciones y alertando a la población de catástrofes naturales.

Según la creencia católica, estos magos eran representantes de religiones “paganas” de pueblos vecinos, que los Evangelios ven como las primicias de las naciones que aceptarán la religión católica.

Su identidad:

Los reyes magos tanto su título nobiliario, como sus nombres fueron elegidos arbitrariamente. En Grecia se les nombró Apellicon, Amerim y Serakin; entre los sirios fueron conocidos como Kagpha, Badalilma y Badadakharida, y con los etíopes fueron llamados Ator, Sater y Paratoras. Los nombres con los que conocemos a los Reyes Magos fueron descubiertos en un mosaico bizantino del Siglo VI y en realidad quieren representar regiones más que personas físicas.

El lugar de origen. La historia cuenta que Melchor provenía de Persia, Gaspar de la India y Baltasar de África. El origen de los Reyes Magos fue creado por la iglesia católica con el objetivo de universalizar el acontecimiento. La teoría más aceptada es que provenían de la antigua Persia, aunque también existen creencias de que procedían de Yemen y que iban siguiendo la ruta del incienso, uniendo Egipto con India a través de Arabia.

El monje carmelita Juan de Hildesheim en el Siglo XIV, escribió la historia completa, con todos los datos que circulaban en aquel entonces, previamente aceptados por la iglesia católica. El resultado es un libro de treinta y cuatro capítulos donde por primera vez se certifica que los magos eran tres. Siglos después se comprobó que se eligió ese número para hacerlos coincidir con las ofrendas que llevaban. Incluso hay versiones que aseguran que los magos eran más de tres, entre ocho y doce.

La profesión:

Algunos señalan que fueron astrólogos y sacerdotes. Cuando Mateo escribe el evangelio ocupa la palabra “Mag”, la cual es traducida como “Mago”, para mencionar a los viajeros que están en busca de Jesús; sin embargo, la palabra “Mag” significa científico o sabio estudioso. Y estaban más cercanos a ser astrólogos más vinculados a la ciencia, que a ser reyes y magos. Tan sólo cabe recordar que en esa época (sobre todo en la denominada ‘era oscura’, la de mayor dominio de la Iglesia) se veía la astrología y la ciencia estaban vistos como “brujeria”. A eso hay que agregarle que el  6 de Enero se conmemora el “día de la Astronomía”. La misma se venía recordando desde el Siglo 3AC y nació impulsado por Aristarco de Samos, como un homenaje a Tales de Mileto y a Anaxágoras; todos griegos. No sería una sorpresa que otra vez la Iglesia haya utilizado, como en numerosas festividades antiguas, el sincretismo.

El día de la llegada:

Herodes se vio burlado por los magos y dio la orden de aniquilar a todos los niños menores de dos años de Belén y sus alrededores. El rey había indagado acerca del tiempo en que los magos habían salido de oriente siguiendo la señal del nacimiento de Jesús, lo que indica que el suceso debió pasar cuando Jesús tenía más de un año de edad, y dada la cercanía geográfica entre Belén y Jerusalén, esos dos años estimados por Herodes hacen creer que el suceso ocurrió “dos años después del episodio del nacimiento del Mesías”, detalla el blog “No más mitos”.

Los regalos:

El oro, el incienso y la mirra tienen diferentes significados. Algunos investigadores señalan que el oro fue entregado por la pobreza de los padres, el incienso para contrarrestar el mal olor del establo, y la mirra, para ungir al niño, fortalecer sus miembros e impedir que se le acercaran parásitos e insectos.
Y es muy lógico, porque Belén estaba de paso en la denominada Ruta del incienso, una serie de caminos comerciales que se extendían por todo Medio Oriente, desde la India hasta el Mediterráneo, allí se compraban y se vendían mercancías, especialmente incienso y mirra, que eran muy utilizadas para celebraciones religiosas, por ejemplo funerales, donde los cuerpos entraban en estado de descomposición, y para quitar los olores nauseabundos que despedían las calles. No hay que olvidar que en aquel momento, entre otras falencias obvias, no existía ninguna red de cloacas. El oro representaba a la divina majestad: se sospecha que los magos exhibieron piezas de oro para ostentar algún título real.

 

La estrella de Belén:

La historia menciona que los tres reyes siguieron una estrella que los guió hasta Belén. En tiempos del nacimiento de Jesús, ocurrió la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Dicho fenómeno fue redescubierto por Kepler y esclarecido por el estudioso alemán Paul Schnabel, en 1925.

 

reyes magos 02

 

Fuentes y bibliografía:
Cardini, Franco. “Los reyes magos”. Ediciones Península (2001).
Santos Otero, Aurelio de. “Los evangelios apócrifos”.Edición BAC Selecciones. (2009)
Piñero, Antonio. “Manuscritos de Nag Hammadi”. Editorial Trotta. (2009)
Piñero, Antonio. “Del dogma religiosa a la comprobación científica”. Editorial Trotta. (2003)

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