Se cumplieron 33 años de la publicación de Gulp!, el disco debut de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

abril 23rd, 2018 | por laopiniondiaria
Se cumplieron 33 años de la publicación de Gulp!, el disco debut de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
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Las primeras copias del álbum llegaron a las calles el 22 de abril de 1985 aunque la grabación se produjo entre noviembre y diciembre de 1984. Los detalles del material que contó con los primeros éxitos del grupo.

El lunes 22 de abril de 1985 pasó a la historia por ser el día en que comenzó el juicio a los miembros de las Juntas Militares que condujeron el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”. Una fecha histórica por donde se la mire: por primera vez, los responsables de la última dictadura militar se enfrentaban a la Justicia.

Sin embargo, en el ámbito de la música tampoco iba a ser un día que pasaría desapercibido. Si bien el lanzamiento del primer disco de Los Redondos se realizaría en partes y gracias al empuje de los miembros del grupo, esa jornada se pusieron en circulación las primeras copias de Gulp!, la placa debut de la banda.

Los Redondos ya venían tocando desde hacía largos años y se debatían si valía la pena plasmar todo ese trabajo en un disco. En 1982 se llegaron a publicar unos demos pero recién en 1985 saldría un álbum, que contaría con 12 canciones, entre las que se destacarían “Barbazul versus el amor letal”, “La Bestia Pop”, “Superlógico”, “Ñam fi frufi fali fru” y “El infierno está encantador esta noche”, entre otras.

“Era el debut y había que presentar a la banda: la tapa tenía que tener impacto. Yo venía trabajando en ilustraciones de rock desde que estaba en la Cofradía. La producción fue muy artesanal porque ése era nuestro modo de vida: vendíamos remeras, cosas de cuero. Yo en esa época estaba haciendo experiencias con chorreaduras abstractas que, además, eran fáciles de reproducir: pasamos un rodillo con tinta de grabado y aplicamos serigrafía con las letras en plasticola de color. Estuvimos una semana armando las tapas. Eran brigadas de trabajo, un término que se coló de la izquierda cubana”, contaría años más tarde el artista plástico y diseñador gráfico Ricardo Cohen, más conocido como Rocambole.

La revista especializada Pelo, en su edición 241, publicaba antes del lanzamiento de Gulp!: “En pocos días más estará en la calle el álbum debut de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El disco fue grabado durante los meses de noviembre y diciembre pasados (1984) en los estudios Tubal y será editado por el sello Wormo. La producción artística es de Poli y el arte de tapa fue realizado por Rocambole. Así se concreta un trabajo largamente esperado por los numerosos fans del grupo”.

Las canciones fueron grabadas en los estudios de Músicos Independientes Asociados (MIA), propiedad de la familia de Lito Vitale, quien hizo los teclados y fue el técnico de grabación.

“Yo tenía 23 años y con ellos hice mis primeras armas como técnico. Todavía no estaba tan marcado el liderazgo del Indio y Skay, tenían una onda más de grupo y estaban muy ansiosos por plasmar todo lo que habían hecho. Es un disco que, a pesar de las limitaciones, tiene un sonido muy particular”, recordaría Lito en una nota con La Nación en 2004.

“Nosotros les prestamos el sello Wormo, paralelo a Ciclo 3, que utilizábamos para cederles a amigos que no tenían sello y querían grabar. Lo bautizamos Wormo, medio en broma, porque así le decíamos a Mex Urtizberea (antes de ser Mex), que era amigo nuestro. Fue muy divertido, sobre todo Willy Crook: él tenía un humor especial. Recuerdo que las tardes se matizaban con fernet y unos sándwiches de chorizo colorado y queso de rallar impresionantes”, siguió Vitale.

El álbum contó con las participaciones de Tito Fargo D’Aviero (guitarra), Semilla Bucciarelli (bajo), Piojo Ábalos (batería), Willy Crook (saxo), Gonzalo Palacios (saxo en “Ñam fi frufi fali fru” y “Unos pocos peligros sensatos”), Claudia Puyó, Laura Hatton y María Calzada (en coros).

Las canciones de Gulp! explicadas por el Indio Solari

“Cuando a mediados de 1985 me reuní con el Indio, Skay y Poli para realizar una nota para la revista Cantarock, Solari inicialmente se resistió a analizar sus temas pero terminó accediendo”, recordó Claudio Kleiman en abril de 2005 para la revista La Mano. Esto decía el Indio de aquel primer álbum y sus canciones:

“El disco es consecuencia de tocar. Cuando empezamos a tener continuidad, separábamos un poco de cada actuación para un pozo que destinábamos a la grabación. La grabación la encaramos en forma independiente porque era la manera en que nos sentíamos más cómodos, y además todas las decisiones las manejamos nosotros. El disco anduvo muy bien, se agotó la tirada inicial, aunque tuvo muy poca promoción y se vende sólo en algunas disquerías. Y si bien no queremos dar una fórmula, es bueno saber que un grupo que puede venderle su disco a mil personas, ya está en condiciones de hacerlo”, comenzó Solari.

Y siguió: “La elección de los temas no fue fácil, había muchísimo material. Mucha gente nos pedía el poutpurrí con los temas viejos, pero algunos de ellos ya los grabamos en un demo que fue bastante escuchado por radio. No me gusta explicar los temas porque me fascina la lectura que hace el que lo recibe. En la recreación está el verdadero juego de todo esto. Lo que trato de hacer es que a la gente le llegue la posibilidad de recrear sensiblemente elementos poéticos que sean descriptivos de sensaciones -aún de ficción- posibles para su propia inquietud”.

“Barbazul versus el amor letal”

Es un mundo donde hay una especie de pugna entre unas mujeres actualizadísimas -con pezones radioactivos- y un dios prisión, feliz prisión. Es como que aparece la gloria de lo femenino: “Sonrisas pillas, manzanas firmes”. Podría ser una continuación de “Superlógico”, que es quizás más clara. Y también habla del límite de esa gloria, ya cuando “viejas feas como monos” manejan todo. Pero es importante decir que las canciones son pura forma -que es la música- y casi pura forma -que es la poesía-, aunque en última instancia la poesía inevitablemente dice algo, pero eso recién se completa en el caso mío, que soy también cantante con una gestualidad, que muchas veces le agrega un rasgo de ironía. Si a una frase que parece medio fascistoide le agregas un ademán medio homosexual, cambia la cosa.

Ñam fi frufi fali fru”

Es más clara, habla de una relación donde la señora bebe de más, y le dice cosas. En vez de decirle papito, le dice nene sifón. Casualmente ese tipo de letras van con los rocanroles, que están asociados a cosas más directas de vida, no tan de ficción.

“La bestia pop”

Es como una joda a nosotros mismos, y al medio, pero no hay una ironía malsana, es simplemente un chiste. Y de acuerdo a como venga la noche, uno puede estar incitando a “brillar, mi amor”, o eso mismo se transforma en algo irónico.

“Roto y mal parado”

Tiene poca letra. Son frasecitas, y es la música lo que da el clima.

“Pierre el vitricida”

Es una anécdota, aunque Pierre asegura que no rompió el vidrio. Pero más que nada, el gordo Pierre es uno de los personajes del rock en Argentina, que merecía estar en un twist. Se ha ganado un espacio, es un productor que ha estado desde los comienzos del rock, y aún sigue riendo, y tosiendo. Y, de tanto en tanto, la gente sospecha que rompe algún vidrio.

“Unos pocos peligros sensatos”

Se llamaba “Golpe de suerte”, pero lo tuvimos que cambiar porque Moris tenía un tema con ese nombre. “Golpe de suerte” es un deseo, una cosa con la que muchas veces queremos coronar todo esto, un buen deseo. Y cuando la gente lo grita, están aceptando ese deseo, y a la vez devolviéndoselo a uno.

“Yo no me caí del cielo”

Está claro. Hay muy pocos en el rock que se han caído del cielo, pero también hay muy pocos que lo aceptan. El rock ha sido muy ambicioso, pero eso se confunde a veces con lo pretencioso. Parece ser una justificación de un tipo, un cantante de rock, que le está cantando a una chica que quiere, y le dice que a pesar de que “hay mucho olor a gato”, él no se cayó del cielo, no es quién para enjuiciar esa situación. Si me seguís queriendo, no está todo tan mal.

“Te voy a atornillar”

Habla de esa necesidad -esa pulsión- de hacerle cosas al objeto querido. “Te quiero mucho”, “te espumo mucho”, “te asfixio mucho”, está todo mezclado, hay un amor que es tan dañino como hermoso, y todo es exultante. Hay alguien que te dice que “te quisiera saltar”, y te va “a herir un poquito más”, o que “te asfixia mucho” pero “te quiero mucho”. Pero no es un reclamo, ni es agresiva, sino que hay una comprensión del amor que involucra todo esto con comodidad, con naturalidad. El amor, o la pasión, o la muerte, son así, involucran todo eso junto y debemos aceptar que es así para poder disfrutarlo.

“El infierno está encantador”

Está dedicado a la gente. La frase pivot, que resume todo lo demás, es: “Voy a salvarte esta noche”. Nada de papos, ninguna historia, esta noche yo te como el dolor, no sé cómo voy a hacer para quererte pero esta noche tu dolor va a desaparecer porque te quiero mucho, a tal punto de que este infierno en el que estamos viviendo está encantador, porque las cosas son así.

“Criminal mambo”

Es un grito, al í no entra más nada. La letra está en comunión con la música, sólo repite “es un criminal mambo”, que empieza susurrando y termina con un coro casi operístico. Inclusive hay una parte que es un seudo-italiano, y la gente responde mucho frente a una frase que dice algo como “sólo copio la mía lezione”, y ese es un ejemplo de cómo una canción se modifica en el contacto con quienes la escuchan. Yo la enfatizo de una manera diferente al ver cómo eso resuena en la gente, ellos parecen entender que si todo es un criminal mambo, sólo copio mi propia lección, o sea, me abastezco de mis propias verdades, hago la mía.

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